POLOS OPUESTOS... ¿SE ATRAEN?

Innumerables veces escuché esa frase: "Polos opuestos se atraen", ¿será cierto? Esa pregunta ha estado rondando mi mente más de una vez, y, no sé porqué, en estos días, esa frase ha estado sonando de manera reiterada. Voy a tentar algunas respuestas según lo que he observado a lo largo de los años. Los hechos parecen confirmarlo. Soy profesora de secundaria, significa que trabajo con jóvenes entre 12 y 18 años de edad, es decir ¡en plena etapa de enamoramiento! Claro, sería exagerar decir que el cien por cien de mis estudiantes se enamora en esta etapa, pero sí un alto porcentaje. 
En muchas ocasiones nos hemos quedado sorprendidos al observar cómo la chica más estudiosa, linda, "señorita",  preocupada por sus calificaciones a veces al extremo, se involucra sentimentalmente con el más "malandro", precisamente con el chico que llama la atención por su poca o nula dedicación al estudio, que no tiene metas, planes a futuro, le importa poco si lo aprueban o desaprueban, sale con una chica, sale con otra, en fin. Terminamos preguntándonos ¿por qué? Y en otras ocasiones es a la inversa, el joven más esforzado, disciplinado, que participa en todo, destacado, que recibe reconocimientos a su esfuerzo, sale con la chica... ya saben, opuesta.
Otros opuestos que he observado es al mas extrovertido con la más tímida o a la inversa. ¡Vaya! ¿Cómo fue? ¡Si no habla! 
Pero... ¿por qué? ¿Por qué sucede esto? Yo creo que es imposible dar una respuesta única, y probablemente un psicólogo nos daría una serie de razones muy científicas, sin embargo he llegado a la conclusión de que cada caso es único, así como cada persona es única. Entonces ¿no se puede tentar algunas generalidades? Sí, creo que sí. 
La razón más difícil de entender es que "el mal" nos atrae, ¿por qué? no lo sé, el encanto de lo peligroso, porque la otra persona representa lo que no nos atrevemos a ser por diversas razones, porque nos emociona juguetear con "lo malo" y queremos demostrar  que podemos salir sin sufrir daño, lo que... obviamente... no es cierto, sí saldremos dañados y a veces... muy dañados.
Otra razón, especialmente cuando se trata de mujeres, es el complejo de "ángel redentor", queremos demostrar que somos capaces de cambiar a la otra persona, o la idea más romántica, " él me ama tanto que por amor a mí, va a cambiar", en la mayoría de los casos, lamentablemente no sucede así. 
Otra razón, en especial si se trata de retraídos, rechazados, ignorados por los demás, es cuestión de autoestima, creo que cuando se fijan en ellos o ellas, se sienten tan agradecidos que no tienen valor para decir no, o tienen miedo de que nadie más los va a querer y se aferran a esa persona como su salvador.
Hay muchas otras razones, tantas como personas hay en el mundo. 
Por hoy me despido, con la promesa de continuar con el tema, quisiera compartirles los resultados de muchas relaciones de este tipo que he observado. Quizás alguien al leer esto lo piense, lo "piense" con la cabeza y no con el corazón y tome una buena decisión. 

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