DICEN QUE SOÑAR NO CUESTA

         Desde que era niña escuchaba decir a las personas adultas "soñar no cuesta nada"; sin embargo con los años he descubierto que cuesta y a veces muy caro. Nuestros sueños no se pagan con monedas, ¡ojalá fuera así! Pagamos nuestros sueños  no cumplidos con pedazos de nuestro corazón.
        Empezamos proyectos maravillosos, vislumbramos su realización exitosa y la realidad nos da con la puerta en la nariz. Subimos hasta las estrellas hasta que alguien nos despierta y caemos estrepitosamente sobre rocas filudas. 
        Sin embargo no debemos desalentarnos, es preciso levantar los ojos, volver a mirar las estrellar, armarnos de valor, sonreír de nuevo y empezar a subir la cuesta. Quizás no alcancemos las estrellas pero podemos disfrutar de su brillo y lo que es más importante, debemos aprender a ver nuestra realidad con ojos positivos, no vivir llorando por lo que no tenemos, no vivir lamentado lo que no pudimos alcanzar. Disfrutemos de los pequeños tesoros que la vida nos da a diario: nuestra familia, alguien a quien amar y que nos ama, la sonrisa sincera de algún amigo o amiga, una tarjetita hecha a mano con mucho cariño con un "felicitaciones" por nuestros pequeños logros. 
         A vivir sin renunciar a nuestros sueños, pero no vivamos dormidos. 
    

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡QUÉ ESPERAN DE MÍ!

MOMENTOS...

SER O NO SER