RETOS

Ser mujer es un privilegio pero también es un gran reto. Se espera de nosotras cada día más. Se espera que seamos profesionales exitosos, que nos veamos siempre femeninas y espléndidas, el maquillaje, el peinado, la vestimenta, taco aguja y que sea taco 9 (¡horror! mis pobres pies, jamás he podido usarlos y lo máximo que llego es taco 7).
Se espera que seamos el ama de casa perfecta: la ropa limpia y si es posible planchada, guardada cada pieza de ropa en el lugar que le corresponde, sí, porque si pones el polo donde van las chompas, ¡Má, no tengo polo!¡Amor, ¿has visto mi polo?; la casa debe estar limpia, ordenada, perfumada; la comida lista, ¿ya cenaste? No. ¿Por qué? Porque no me han servido. ¡!
Se espera que seamos la madre perfecta: no es suficiente con darles nuestro amor, las tareas del colegio esperan a la mamá, los pedidos de última hora y como sea tienes que resolverlos; má, necesito cartulina negra, que sea bien negra, ¿Y por qué me lo dices recién? Son las once de la noche, ¿de dónde voy a sacar una cartulina a estas horas? Que sea negra... ¡Negro te voy a poner el ojo! pero claro, no se lo pones negro, haces el milagro, ¿cómo? Magia. No olvides, el uniforme, la mochila, el refrigerio, no olvides la agenda escolar, si aún son pequeños, correr a dejarlos en el colegio, recogerlos (ojo, no olvides recogerlos), hablar con la maestra o el maestro, asistir a las asambleas de padres, hablar con el niño que se llevó el cuaderno de tu niño por error y que tiene una memoria de mosquito porque no lo trae hasta ahora. Y por cierto no olvides que debes ser la esposa perfecta, y como profesional se espera que cumplas a la perfección y puntualmente. ¡Aleluya por nosotras! Somos súper humanos. ¡Qué sería del mundo sin nosotras!

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